Juan no podemos perdonarte

 

Juan, te equivocaste. Si no me crees puedes ver las redes y los medios. Eres de lo peor. Perdiste la cabeza Juan, te exasperaste, te cansaste de la mujer impertinente. No te alcanzó la paciencia, te faltó temple. Le tapaste la boca a una mujer que no dio tregua. Tú eres el adulto y ella es apenas una mujer mayor de edad. Que mal quedaste Juan, les diste a los medios el escándalo que estaban buscando, una reacción reprobable. Te tardaste 24 años aguantando agravios sin reaccionar de forma inconveniente pero hoy lo hiciste.

Juan, no te ha quedado claro que en México es pendejo el que ha dejado la llave pegada y chingón el que se roba el carro. Que tú tienes formación académica sobresaliente y ella apenas ha hecho estudios de bachillerato y eso te convierte en automático en el verdugo. Juan, no te ha quedado claro que tú eres el único responsable por reaccionar con torpeza. Sí, esta mujer que irrumpe en el camión sin tu permiso, grita y te provoca, es solamente una mujer que hace uso de la libertad de expresión y tú, que aunque buscaste el diálogo, no pudiste controlarte. Sí, ella interrumpía una entrevista a gritos y sombrerazos y tú solo pudiste reaccionar tapándole la boca para que dejara de gritar. Yo hubiera hecho mil cosas distintas, solo a ti te pasan estas cosas. Nunca me he parado frente a un micrófono pero lo haría mil veces mejor que tú. En ella hay astucia y en ti solo torpeza. Juan, es que no te ha quedado claro que en México el que no tranza no avanza.

Me sorprende que no sepas que decir #DejenALosNiñosEnPaz es agredir y provocar a los homosexuales. Tu campaña es sumamente provocativa, es cierto que no hace una sola referencia al matrimonio homosexual pero está molestando al Lobby Gay ¿por qué no lo anticipaste? Juan, qué es lo que haz escrito en ese camión que Salma, esa heroína de Tepatitlán, no pudo encontrar una sola idea en el Autobús que le molestara, eres tan descuidado como para que quien te confronta no sepa por qué lo hace.  Con el Autobús de la Libertad quieres provocar a los Padres de Familia y son los promotores de la peligrosa Ideología de Género los que se sienten amenazados. Te estas equivocando de estrategia Juan. Entiende que en este país hay que tirarse al piso para ver qué pendejo te levanta y luego, ya de pie, ver cómo te lo chingas. ¡Ponte vivo campeón!

Déjame insistirte Juan, no vamos a perdonarte. Pero ¿qué haz hecho? Recorrer el país de punta a punta con un camión que ha sido secuestrado, pintarrajeado, al que los activistas le han reventado a navajazos las llantas, quebrado cristales, causándole daños por miles de pesos que nadie va a pagarte. Si te han gritado e impedido circular es porque te lo buscaste, porque eres un provocador. ¿Estás ciego? No ves que estás afectando la causa “provida” y “profamilia” con tus impertinencias. Un “próvida” no puede perder la paciencia, eso es para los progres, para las feministas gritonas que vociferan su #LoveisLove. ¿Dónde quedo el amor y la paz que predicamos nosotros? ¡Nos están ganando por tu antitestimonio! Tú, Juan, tu tienes que hablar con amor, poner 200 veces las mejillas, evitar la contundencia y la firmeza, no usar la biología. Evita confrontar, molestar, incomodar, eso no es para nosotros Juan. No te puedes equivocar, ni ahora ni después porque ninguno de nosotros se ha equivocado jamás y no se equivocará después.

Es tu temperamento Juan, tu estilo. Sí, ya se que lograste convocarnos a miles de mexicanos para presentar la primera Iniciativa de Reforma Constitucional en la historia de México. Pero, ¿quién te crees? Te adelantaste a la Coparmex y su #Ley3de3. Es que no te das cuenta que eres un radical religioso y tus temas son irrelevantes. ¿cómo hemos de darte méritos por promover la primera iniciativa ciudadana de reforma constitucional? A quién se le ocurre una reforma al artículo 4º para que se proteja la familia y con ello reconstruir el tejido social, solo a ti que haz demostrado ser un ignorante que no puede aceptar que el mundo está cambiando. Estamos peor que antes pero lo positivo es el progreso. Parece que no te das cuenta que aquí no es macho el que tiene una sino el que tiene diez. Ocúpate de tu familia Juan, deja en paz a las nuestras.

Juan, no podemos perdonarte que sigas recorriendo las ciudades de México haciendo frente a la dictadura del pensamiento único. Te crees muy salsa. No te das cuenta que sales a la calle y lo único que haces es recibir las embestidas violentas de tus opositores. Tú te lo mereces por ser un provocador. Tenemos que buscar la paz y la unidad a toda costa, aún a costa de nuestros hijos. Pero Juan, ya lo sabes, en México es mejor vivir en paz que denunciando, de todos modos nada va a cambiar. Para que andas armando este desmadre.

Ya deja de darnos datos duros, crudas estadísticas, deja de recordarnos que tenemos los primeros lugares en tantos aspectos negativos, comparándonos con otros países. Somos mexicanos.  Todo eso lo sabemos y padecemos y, ¿a quién le importa cambiarlo? Así hemos vivido y así vamos a morir. Dice Salma, la mujer a quien tapaste la boca, que todos nos vamos a morir, pero ¡es que nadie lo sabía! Juan no he podido dormir por pensar que cuando le tapaste la boca a esa mujer iba a decir algo sumamente relevante. ¿Por qué no te controlaste?

Ya detente. Tu activismo nos recuerda que no hay forma de denunciar la intromisión del gobierno en la potestad de los padres sobre los hijos. Pinches gobiernos, pinches partidos, de todos modos no le pierden. Así que mejor cada quien su familia, sus hijos, sus problemas. Cada quien sus desaparecidos, su patrimonio perdido, su hambre, su salud, su educación. Cada quien que se rasque con sus uñas. Si la armas eres chingón, si no, es porque eres muy pendejo.

Juan, ya párale. Ahora que ya saben como hacerte enojar te van a ir a buscar otra vez y te vas a volver a equivocar. ¡Qué necesidad! Ya sabes que la policía no puede o no quiere controlar a los manifestantes y terminan sacándote por la puerta de atrás para no molestarlos.  Aquí tú eres el villano. Acuérdate que “el que se mueve no sale en la foto”. Igual y algo nos dejan, de lo perdido, lo ganado.

Por eso y muchas cosas más, a ti, Juan Dabdoub, no podemos perdonarte.

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