Te lo advierto querido amigo… que no te sorprenda

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Hace días vengo conversando con un par de amigos de la infancia sobre la viabilidad de integrarse a participar en la política, ahora desde el proyecto del Partido Movimiento Ciudadano. Al final, he llegado a la conclusión de que si la lógica del poder se impone, sin duda, la mejor alternativa es el Partido Movimiento Ciudadano, si la lógica es el servicio, el amor a México y la intención de construir la civilización del amor, sostengo que adherirse, contribuir, promover a Movimiento Ciudadano es un triste desatino.

Claro, esto es sólo una opinión, sin embargo, lo creo así porque aquellos amigos que externaron la posibilidad de irse a “trabajar” para Movimiento Ciudadano han compartido conmigo, desde hace muchos años, ideales y visión sobre México, sobre su vocación providencial, su identidad cultural y sus raíces católicas. Si a ti todo esto te importa poco o nada, no sigas leyendo que lo que sigue abajo te puede parecer inútil o hasta irracional, esto no es para ti.

México es una nación de profundas raíces católicas. Herederos de la hispanidad, fuimos benditos por el acontecimiento guadalupano que nos fincó en las raíces propias del cristianismo y que desterró de esta nación las tinieblas de los falsos ídolos prehispánicos. La acción evangelizadora de los frailes y de la Iglesia se encarnó en la nobleza del nativo y acuñó a esta nación un tesoro cultural que es admirado y envidiado en todo el mundo.

Su gente ha luchado siempre por lo que le parece justo, a veces hasta llegar a cruentas guerras, pero siempre con la convicción de defender lo que la propia dignidad de hijos de Dios nos merece. La guerra de independencia, las guerras por el proyecto de nación en el siglo XIX, las luchas por el reparto de tierras de principios del siglo pasado, la “cristiada”, el movimiento sinarquista y, recientemente, la lucha por la democracia que nos tiene a todos inmersos en una transición inconclusa son la evidencia de esto.

Hoy por hoy, en Jalisco, la realidad nos tiene a muchos desconsolados, un PAN sin proyecto, vapuleado por la corrupción, el desprestigio, la traición, la lógica de grupos y la desesperanza. El PRI, el de siempre, sin renovaciones, por el contrario, restaurando a toda maquina, poco a poco, al viejo régimen. Y por otro lado, el Movimiento Ciudadano, la opción “fresca”, dinámica, vigente, diferente, que se quedo a “un pasito” de ganar la elección y en el que hay espacio para todos. Esta es la realidad, en la práctica, el único con la posibilidad visible de detener al PRI de siempre es el Movimiento Ciudadano.

El problema empieza cuando se observa sólo eso del famoso Movimiento Ciudadano, cuando la miopía o la ambición, depende el caso, hacen ver a Movimiento Ciudadano como lo que no es, una plataforma plural con rentabilidad política capaz de ganarle al PRI. Ojalá el Movimiento Ciudadano fuera sólo eso, si este fuera el caso pues ¡a darle que es mole de olla!

La realidad es que Movimiento Ciudadano es un partido político nacional con una plataforma ideológica como todos los partidos políticos y que, aunque últimamente se ha convertido en una recicladora de hombres y mujeres con filiaciones ideológicas muy variadas, tiene en su origen, en su operación y en su proyecto propósitos perversos que no son compatibles con los fundamentos de la vocación providencial de México, en otras palabras, no son compatibles con la Civilización del Amor que propone Juan Pablo II, o el Desarrollo Humano Integral que nos pidió promover el Papa Benedicto XVI, o la obligación de defender la vida humana y la familia a la que nos llamó el Papa Francisco.

El Partido Movimiento Ciudadano suscribe los valores de la Socialdemocracia (página 6 de su declaración de principios), la misma socialdemocracia que sumió a España en una crisis de identidad con enormes costos sociales, su crisis económica es un síntoma, al aprobar la legalización del aborto y el matrimonio homosexual en una clara afrenta a la vida y a la familia. Esa socialdemocracia que es encabezada en México por Marcelo Ebrard que hizo lo mismo en el Distrito Federal.

Suscribe los valores de la Socialdemocracia que tiene en José Luis Zapatero, el ex Jefe de Gobierno español, a su principal exponente y quien dijo: “Es el ser humano el que merece adoración” o “Es la libertad la que nos hace verdaderos y no la verdad la que nos hace libres”. Bastan estas dos expresiones para validar que en la socialdemocracia está la voz de la misma serpiente del paraíso, tan seductora siempre, tan revolucionaria, tan destructiva.

En su Declaración de Principios Movimiento Ciudadano establece que “es indispensable… garantizar la salud sexual y reproductiva y el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo” (página 17 Declaración de Principios). Esta más claro que el agua, pero a veces a los mexicanos nos gusta que esté escrito en letras de oro, no es necesario, su apuesta por una cultura de muerte es evidente, no requiere mayor “sospechosísmo”.

Muchos me han dicho que si éste partido avanza en un municipio o en un estado no quiere decir que todas las personas que militen en Movimiento Ciudadano estén a favor del aborto o suscriban los valores de la socialdemocracia, es una estupidez. Podrá ser cierto que ignorar, incluso despreciar, los propósitos de ese partido sea posible. Sin embargo, nuestro sistema de partidos se basa en la cantidad de votos que recibe un partido político en una elección para distribuir los presupuestos, las prerrogativas y los beneficios que se obtienen al mantener su registro como partido político y son estos “beneficios”, que resultan de aumentar su votación, donde está el riesgo de fondo.

Los partidos sostienen una plataforma ideológica, ya quedo claro que la de Movimiento Ciudadano es la socialdemocracia. Muchas personas nunca se preocupan por conocer la plataforma ideológica del partido en el que militan y mucho menos le hacen proselitismo, pero los partidos sostienen estructuras, pagadas con los presupuestos públicos que reciben, que están dedicadas permanentemente a hacer proselitismo de sus principios e ideologías, de sus propuestas de políticas públicas, etc. Son estos mecanismos los que significan un riesgo real para la familia, la defensa y promoción de la vida y para el proyecto de nación que queremos. Tremendos idiotas seríamos si por nuestra promoción del voto a favor de este partido, los presupuestos para difundir el aborto como un “derecho de la mujer” o las ideas de la social democracia se incrementan. Si dices estar a favor de la vida, seguro que no estarás de acuerdo en que se destine más presupuesto para promover “el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo”, típico eufemismo pro abortista.

Hay muchos elementos por los cuales Movimiento Ciudadano no es una opción viable si estas a favor de la vida, de la familia, de la libertad religiosa. No veo cómo algunos que se creen muy listos vayan a imponer su visión de la vida, la familia y otros valores a una estructura que esta ahí desde hace muchos años, que ha estado desde hace décadas, impulsando la cultura de la muerte, la intolerancia religiosa y la ideología de género en este país.

Por eso llegué a la conclusión de que si se trata de la lógica del poder pues se están tardando en afiliarse al proyecto alfarista y al Partido Movimiento Ciudadano. Apúrense porque hay muchos panistas, priístas, perredistas, oportunistas, abortistas, ateos, feministas, chambistas, homosexuales y católicos distraídos formados en la fila desde hace un buen rato. Además déjenme decirles que los van a recibir con los brazos abiertos, los van a tratar muy bien. Todos ellos coincidirán en que Movimiento Ciudadano es la única opción viable para acceder al poder, derrotar al PRI, desbancar a los partidos, menos al suyo claro, y así transformar las cosas. El problema que veo es ¿A quién le van a dar gusto? Hay tal diversidad de valores, visiones, principios, que es muy difícil asumir una identidad en común lo suficientemente fuerte como para vencer las tentaciones del poder. Si en otros partidos con supuestas afinidades ideológicas, valores y principios comunes es muy difícil llegar a acuerdos, imagínense en esta ensalada insípida.

Dejémonos de fantasías, si hay una genuina intención de servir hemos de hacer escuchar nuestra voz con mayor fuerza si somos congruentes con nuestra identidad, con nuestros valores, con nuestro compromiso con la vocación providencial de México. Los otros actores políticos dan más crédito a un católico congruente en la política (ahí esta el testimonio de Don Carlos María Abascal) que a un demagogo que presume tener principios pero que va y se pone la camiseta del adversario con tal de no descender. No será sencillo, dar viabilidad a una opción política con plena identificación a nuestros valores es una tarea de largo plazo. La historia ha demostrado que después de varios años de trabajo en lo social, en lo político y sobre todo en lo cultural, nunca ha sido tarde para los católicos, porque simplemente uno propone y Dios dispone.

Súmenle, y aquí sí es “sospechosísmo” puro, Marcelo Ebrard, el político que abrió la puerta al aborto en México será el abanderado del partido Movimiento Ciudadano en 2018 a la presidencia de México. Lo que Movimiento Ciudadano haga en Jalisco es fundamental para las aspiraciones de este asesino intelectual de decenas de miles de inocentes. Jalisco y Alfaro podrían ser la diferencia entre un proyecto viable para Ebrard y la izquierda o quedarse apenas en la rayita. Unos me dirán que eso no es seguro, al tiempo.

Hoy, amigos, existen muchos mecanismos de participación política que hacen de Movimiento Ciudadano una de tantas alternativas. Claro que las candidaturas ciudadanas parecen más viables que la plataforma panista, pero no hay argumento que valga para tener a Movimiento Ciudadano como la única opción para seguir en la jugada. En otras palabras, que les crea quien no los conoce.

Espero que ya encarrilados no les sorprenda si, vestidos ustedes de naranja, encuentran en mí a un opositor. Si les duele, lo siento. Si se sienten incomprendidos, pues busquen consuelo en la socialdemocracia, ya ven que dice su líder político español José Luis Zapatero, que “es el ser humano el único ser que merece adoración”. Yo no puedo compartir la idea de que su participación en ese proyecto político tenga bondades, para mí es un burdo consuelo que hacen a su conciencia.

En fin, no es que me ponga maniqueo pero en estos momentos para México no hay más opción para que impere la paz y la justicia que devolverlo a la ruta de su vocación providencial, derogar la ley que legaliza el aborto y defender a la familia y al matrimonio natural como la vía mas eficaz para abolir la violencia. Esto no está en la agenda del partido Movimiento Ciudadano se los aseguro.

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