La carta del Rey de Bélgica con destino a Guadalajara

En mayo de 1990, Balduino I, rey de Bélgica, instruyó a su Jefe de Gabinete a que enviara a Guadalajara, México, una carta en su nombre agradeciendo la solidaridad expresada por un mexicano en uno de los momentos más difíciles para la historia de Bélgica y para el propio rey; la carta llegó a su destinatario y se cumplió cabalmente la orden del rey.

Balduino I, Rey de Bélgica fue uno de los hombres más destacados del siglo pasado. Su congruencia de vida y su compromiso con la paz le permitieron ser el hombre clave en la unificación de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Bajo su reinado, Bélgica se convirtió en la nación que sirvió de eslabón para la conformación de lo que hoy conocemos como la Unión Europea, premiada apenas hace unos días con el Nobel de la Paz, que bien podría ser adjudicado a este rey.

Este rey tiene muchos méritos, llegó a la corona luego de que su padre Alberto II abdicara al trono cuando los belgas, lastimados por la actitud de su rey en la Segunda Guerra Mundial, lo recibieron a su llegada del exilio con una huelga. Balduino fue entonces designado rey y debió recobrar la confianza de su pueblo que su padre había defraudado. Pronto fue reconocido por su coherencia y humildad, su preocupación por la paz y su compromiso con su país.

Pero si recobrar la confianza en la monarquía en la segunda mitad del siglo XX era difícil, su protagonismo en la reconciliación de la Europa de la posguerra para unificar los países antes enfrentados por la gran guerra le valió un lugar en la historia al lado de otros políticos como Adenauer, Schumann o Churchill. Sin embargo, lo que significó un hecho sin precedentes en la historia de Bélgica, fue su decisión de abdicar al trono para no sancionar una ley que despenalizaba el aborto en su país.

Para que esa ley entrara en vigor era necesario que el rey la firmara, pero antes de aprobar esta ley, Balduino I decidió dejar la corona. Así se hizo, tras un acuerdo con el parlamento belga el rey fue separado de la corona para que el parlamento firmara la ley y pudiera aplicarse, con el riesgo de que el parlamento no devolviera al rey su corona y en consecuencia separarlo definitivamente del trono. Luego de una larga discusión en el parlamento, con 245 votos a favor y 93 abstenciones, Balduino I fue nombrado de nuevo rey de los belgas.

El Papa Juan Pablo II afirmaba que Balduino I era el ejemplo de una vida de servicio, arraigada en una profunda relación con Dios y fundada sobre valores esenciales. Los españoles Gustavo Villapalos y Enrique San Miguel dicen de él: “Balduino conocía bien el deber de conciencia de todo católico que disfruta de responsabilidades públicas y sabía que la defensa de la vida constituye un renglón irrenunciable entre los que nos proclamamos seguidores de Cristo… Como defensor de la vida fue un católico antes que un rey. Un rey, en efecto es también y ante todo un ser humano, y al igual que los restantes seres humanos, debe rendir cuentas a su conciencia”.

La carta del Rey de Bélgica que llegó a Guadalajara tiene un enorme significado. Primero porque es el testimonio de dos hombres de profundas convicciones que tuvieron en común la tarea de las responsabilidades públicas y que apelaron siempre a su conciencia. Segundo, porque demuestra que las fronteras se diluyen cuando se trata de defender y promover el derecho a la vida, la libertad, la justicia y el bien común.

Esta carta del rey Balduino I de Bélgica tenía como destinatario a Fernando Guzmán Pérez Peláez y quedará para la historia como constancia de la comunión de dos políticos que tienen claro que los hombres de poder tienen que rendir también cuentas a su conciencia y que de eso nadie se salva, ni siquiera un rey.

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3 comentarios sobre “La carta del Rey de Bélgica con destino a Guadalajara

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  1. Me gustaría saber, ¿Cuál es la relación que tiene Fernando Guzmán con el Rey Balduino I? ¿Trabajaron juntos en algún proyecto? ¿A que se debe el envío de la carta? Agradeceré las respuestas y las aclaraciones, y entenderé que no se realicen en caso de que no se pueda. Sin duda es un tema interesantísimo.

    1. Entre Fernando Guzmán y el rey Balduino I no hubo más que la disposición de un hombre que, enterado por la prensa de la valiente decisión del rey, se aventuró a hacer llegar su solidaridad a través de una carta con destino a Bélgica. Y el rey, correspondiendo el gesto de aquel mexicano envió de regreso su agradecimiento hasta el otro lado del charco. Dudo de un proyecto en común ejecutado por ambos pero no de confirmar que existía entre ellos una comunión de convicciones respecto a la defensa del derecho a la vida, y en eso no hay frontera que pueda alejar a los hombres

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