Cuando perder el poder es la perdición

“hay veces que más vale no ir juntos, si se trata de la unión por un caudillo o grupo, que nos lleva a todos a la perdición” AGM

Llegué a Acción Juvenil en 1999, tenía apenas 15 años pero ya me picaban las ganas de combatir un sistema enquistado en el poder. Es cierto que era muy joven pero, cómo no sumarme a esa ola de mexicanos que exigía con más fuerza que nunca la alternancia en el poder, el sufragio efectivo, el derrocamiento del régimen y la llegada de una nueva forma de ejercer el poder público. Si cuando pequeño mi madre me había llevado a marchar al lado del “Maquío”, a escuchar a Alberto Cárdenas despertar a Jalisco, era entonces el momento para decidirme a participar del cambio.

En Acción Juvenil encontré un grupo de muchachos entusiastas, creativos, convencidos de que era el momento de hacer historia, su momento. Había llegado con ellos la ola del cambio, el impulso del ¡YA! Un día estábamos pintando bardas y otro estudiando los principios de doctrina de Acción Nacional, sobra decir que son los mismos que la doctrina social de la Iglesia y, por tanto, más persuasivos en mí.

Un día estábamos listos para contrarrestar una burda manifestación que un grupo al interior del comité municipal pretendía realizar durante la visita del Presidente Estatal del partido, Emilio González; éramos institucionales. Al final, el presidente nunca llegó, quizá advertido de las intenciones de boicotear su visita, lo cierto es que ese primer desencanto fue la primera llamada para la apatía.

13 años después debo decir que la lógica de grupos es más repulsiva que nunca. Y lo peor, los que pretenden “rescatar” al partido lo hacen desde esta misma lógica, imponiendo marcas propias, privilegiando los intereses de su grupo. No se dan cuenta de que al partido lo han “partido” tanto que es casi imposible volverlo a unir otra vez.

La catástrofe electoral del PAN en 2012 dejó en evidencia la lógica de grupos que padece un partido más “partido” que nunca. Los grupos al interior de Acción Nacional se preocuparon por su supervivencia aunque para ello fuera necesario impulsar a un candidato “rentable” electoralmente pero que representaba los intereses de otro partido tan antagónico al PAN como el mismo PRI. Es decir, antes que perder el poder, vendieron su dignidad y olvidaron sus principios. Así lo dijeron: “hay veces que más vale no ir juntos”.

En algo estoy de acuerdo, “más vale no ir juntos… a la perdición”, es preferible perder una elección que ir en bloque a la perdición. Porque esa perdición a la que se refería el ex presidente estatal del partido que consignó esa expresión, es mas clara en la ruina que provocó el afán de revancha, en el desdeñar los principios de doctrina, en el grave daño que causaron algunos panistas al repudiar a su candidato, en tolerar la corrupción, en usar plataformas de jóvenes para lavar las culpas, etc. Esa sí es la perdición a la que más nos vale no ir juntos.

No sé a dónde nos quieren llevar todos esos redentores del PAN que tienen más miedo a perder el poder que a caer en la genuina perdición, a donde quiera que sea yo no voy. Si un hombre revela que su perdición está en perder el poder y, encima, va y da testimonio de esto ante los jóvenes del partido, no esperemos que resurjan los ideales panistas y sentémonos a ver cómo jovencitos sin bases sólidas se convierten en hábiles políticos pragmáticos que no entienden de valores e identidad y se lanzan a tejer coaliciones oportunistas hasta con el mismo diablo para sostenerse en el poder. Si no se comenzó así en la fundación del régimen priísta, coaligando facciones revolucionarias en un solo bloque por el “bien de México”, entonces díganme cómo.

Si hace 13 años Acción Juvenil dio un gigantesco impulso al proceso de transición, hoy hay grupos en su interior que son llevados de la mano por políticos caídos en desgracia (sí, por falta de Gracia con mayúscula) a dar pasos gigantes también pero en la ruta de entregar el partido a grupos políticos ajenos al PAN que, como sus “mentores”, tienen claro el camino para volver al poder, sólo porque una vez llegaron y ya no quieren irse.

No dudo de una genuina intención por convertirse en relevos de los cuadros políticos panistas, pero deben atender a los principios del partido, asimilarlos. Dudar de los que aconsejan “hacer fregaderas”, porque está de más decir que por “hacer fregaderas” el PAN se quedó en la banca. Una Patria ordenada y generosa es el resultado de principios generosos como el Bien Común y la Dignidad de la Persona Humana, no contenidos en la apuesta naranja. ¡Abusados!

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3 comentarios sobre “Cuando perder el poder es la perdición

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  1. Por cierto, ¿de quién fue la culpa de que perdiera el PAN, de un grupito cerrado con un candidato más muerto que Pedro Infante o de unos cuantos “traidores” que tuvieron la capacidad de mover más de medio millón de votos de diferencia?

    1. Personalmente creo que no alcanzan ninguna de las dos hipótesis para explicar por qué perdió el PAN. Pero respondiendo a su pregunta, lo que sí creo es que el candidato “más muerto que Pedro Infante”, no estaba muerto, lo “mataron”. Luego se han dedicado a insistir que estaba “muerto” desde el inicio. Algo así como “muerto el rey, viva el rey” y con eso justificar la alianza anti PRI con MC, el problema es que el “muerto” resucitó en el último cuarto y les arruino la fiesta. Y de los traidores Usted lo ha dicho, los hubo.

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