Carta a mis pequeños Ángela y Matías

Ángela, Matías:

Eres muy pequeña para entender las cosas, Matías no se diga. Ambos estuvieron en cada paso de esta historia, nos acompañaron mientras su madre y yo participábamos en el proceso electoral de 2012. Era diciembre de 2011, tú Ángela, apenas tenías un par de años, Matías, ya estabas creciendo pero aguardábamos tu llegada en marzo, gracias a Dios todo salió bien y ya estás con nosotros.

Seguro ya se dieron cuenta de que su madre y yo tenemos muchas cosas en común, de eso se trata eso del matrimonio, pero particularmente hay una cosa que nos hace uno, esa vocación común de servicio a los demás a través de la política.

Les cuento que en el 2000, cuándo se dio la alternancia en México, juntos pero aún no revueltos fuimos hasta la Cd. de México convencidos de que había llegado la hora del despertar de este país, estuvimos en el Zócalo cuando Vicente Fox, el primer Presidente de México emanado del PAN, cerró su campaña y entonces como hoy, la transición política, su consolidación y la construcción de un nuevo sistema político nos sigue ocupando.

Jalisco ya tenía al menos seis años que la alternancia se había dado y gobernaba el PAN, luego vino otro sexenio y después otro. Nuestras amistades nos llevaron a emprender un nuevo proyecto político, debo decirles hijos que me entusiasmaba mucho estar ahí, con estos hombres y mujeres, trabajando por asegurar que el proceso de transición política no metiera reversa, pero sobre todo, porque esta nueva apuesta estaba liderada por un hombre de enorme estatura moral y política.

Ustedes, par de dos,  a lo mejor no entienden eso de la estatura, pero quiero decir que es un hombre bueno.

Inició hace muchos años señalando un sistema político que seguro hoy que leen esta carta no pueden creer que existió. Pregúntele a su abuela si Dios le ha prestado vida, o a sus tíos del PRI de siempre y de pesadilla. Pregúntenle a su tío Rito de cuando el PRI le puso una monumental golpiza, o a su tía Delia cuando por defender una urna fue aventada con violencia por un mapache (así les decían a los que robaban urnas) priísta, o cuando su abuela me llevó casi tan pequeño como hoy te llevo a ti, Ángela, a conocer al “Maquío” y mi abuelo hizo un coraje de aquellos que solo el sabía.

Este hombre de quien les hablo se llama Fernando Guzmán. Tú, hija, le llamabas “fenano guman”, te apuesto que te caerías de risa si te vieras vitoreando a Fernando en los cruceros de las calles., porque me acompañabas con tu bandera y le sacabas la risa a los automovilistas que veían con cuanta pasión gritabas porras a tu “gallo”. Entre “fenano” y “jofesina” no dejabas de ondear tu pequeña bandera.  Pero les escribo esto no para decir que hacían en la campaña sino para que nunca se olviden que un político íntegro podrá perder elecciones, pero va a ganar el cielo.

Se los digo porque  seguro leerán en sus libros de historia que en 2012, el PRI regresó a la gubernatura de Jalisco después de casi veinte años de gobiernos panistas. Y como los priístas lo han hecho siempre, sus libros dirán que fue una elección histórica, sin contratiempos y de gran participación ciudadana. Déjenme contarles lo que realmente pasó.

Fernando Guzmán era candidato del PAN, su partido ya había gobernado continuamente tres administraciones. En dos de ellas Fernando había ocupado la Secretaría General de Gobierno, era un político respetado por propios y extraños, se reconocía su honestidad e integridad. Como Secretario General de Gobierno y como Diputado, Fernando había enfrentado a Carlos Salinas, sí a ese del que los libros dicen hoy que fue presidente de México y al que el presidente Peña Nieto le pedía consejo, y lo enfrentó porque como seguro también ya te enseñaron en la escuela, habían asesinado al Cardenal Posadas Ocampo en Guadalajara, todo mundo sabía que había sido un ataque premeditado ( quiero decir planeado), pero el gobierno de Salinas siempre dijo que fue una confusión para darle impunidad a los culpables y como hasta hoy no sabemos quien lo mató. Fernando Guzmán exigió valientemente la verdad y no solo la exigió sino que trabajó muy duro para encontrar pruebas de que el Cardenal había sido asesinado de manera intencional y por órdenes de algún político.

Te decía que Fernando  era el candidato del PAN, en esos tiempos las campañas exigían un enorme gasto porque aunque ya habíamos tenido alternancia, los medios de comunicación hacían grandes negocios en las campañas políticas y los empresarios, no todos claro, ofrecían dinero a los candidatos a cambio de favores desde el gobierno. Ellos eran los grandes usureros en las elecciones.

Fernando tenía dos contrincantes, Aristóteles, el que finalmente ganó esa elección, era un hombre que había sido señalado por corrupción, relaciones con el narcotráfico, escándalos personales y familiares, no había duda, un hombre cuestionado. Alfaro, el otro contrincante, era un ex priísta resentido que había ido de un partido a otro manteniéndose en la burocracia, su discurso era atractivo pero era un merolico que le decía a la gente lo que quería oír, un día estaba a favor de algo y al otro día en contra, dependiendo el público al que le hablara.

Eran tiempos difíciles para México, el narcotráfico había quitado la paz al país y la educación pública era una vergüenza. La gente estaba cansada de los políticos porque muchos habían olvidado que la política es para servir y no para servirse. Había un desencanto generalizado y una indiferencia enorme. Recuerdo que a pesar de esto, un grupo de ciudadanos se organizó y logró reunir 54 mil firmas para que se reformara la ley en Jalisco y se defendiera la vida de los bebes no nacidos, Jalisco se declaraba a favor de la vida y Fernando había sido un promotor generoso de esta iniciativa.

A pesar de esto queridos hijos, Fernando perdió la elección a gobernador y el PRI volvió a gobernar Jalisco. Fue una tarde triste para todos, yo aguardaba desde Guadalajara mientras su madre trabajaba desde la casa de campaña del Licenciado Ramón González en Tepa. Ustedes, Ángela y Matías también estaban ahí pero seguro no se acuerdan porque para ustedes, particularmente para ti chaparrita, eran largas jornadas de juego y para ti Matías lo que en verdad contaba era dormir y comer. Llamé a su madre apenas salieron las primeras encuestas de salida y le dije: malas noticias, solo un milagro. Una tarde difícil, yo había contemplado el escenario pero no imagine la velocidad con que Jalisco había metido reversa a muchos años de caminar rumbo a la consolidación de la democracia. Aunque difícil, asumí también lo que había leído un día antes en un libro de oraciones: “que no se haga mi voluntad sino la tuya”.

Pero escribo todo esto sólo para decirles que aprendí de Fernando Guzmán cosas que creo necesario que sepan, porque estoy seguro y así me esforcé todos los días desde que Dios me los encomendó, que el único legado que les será útil en la vida es el testimonio y dado que considero la actitud de Fernando Guzmán un gran testimonio, quiero compartírselas.

Hijos, de Fernando aprendí que un político no debe negar la cruz de su parroquia “cueste lo que cueste”.  Fernando enfrentó serias críticas (injustas todas) porque ha sido siempre un católico sin complejos, algunos de sus detractores le han acusado de ¡ser católico!, se imaginan. En esos tiempos los políticos tenían prohibido (era políticamente incorrecto) confesar públicamente su fe. Fernando lo hizo sin complejos a pesar de que esto no gustaba, el priísmo nos había acompleajdo a los católicos y Fernando, a sabiendas de que sería señalado y difamado exagerando sus posiciones respecto al estado laico y la libertad religiosa, no tuvo empacho en presentarse a una contienda como un católico en la política.

Ángela, Matías, aprendí que un político puede perseverar sin comprometer su integridad y su alma. Se pensaba que los políticos eran personas corruptas, que no se podía andar en el lodo sin ensuciarse y que el ser político era sinónimo de corrupción. Fernando nos demostró que en la política se debe decir no a la ilegalidad, la impunidad y los contubernios, aunque al final aquellas personas a las que les cierras la puerta por corruptas o buscan impunidad, hagan lo imposible por sacarte del camino.

Otra, un político debe defender la vida y la familia cueste lo que cueste. Para muchos defender la vida desde su concepción es una acción intransigente y de personas fanáticas. Podrán decir lo que quieran pero la vida humana es lo mas sagrado que tiene el hombre, sin vida no tienen sentido otros derechos. La familia, debe ser defendida porque en ella se forman los ciudadanos del mañana, Fernando lo sabía y a pesar de las críticas de los radicales de izquierda, siempre defendió sin vacilar la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

Un político debe vivir con probidad y alejarse del escándalo, Fernando fue un hombre ordinario pero que nunca fue vinculado con escándalos de ninguna especie. Su familia es algo que presumía públicamente y se hacía acompañar de su esposa y sus hijos públicamente, sin poses, sino por la convicción de que su familia era su mejor tarjeta de presentación.

Hijos, recuerden que un político debe jugar limpio y respetar la ley aunque otros políticos actuaron con alevosía y ventaja, faltando a la ley, comprando votos y conciencias, sobrepasando lo que la ley permitía gastar en las campañas, Fernando privilegio siempre el respeto a la ley y a las reglas de la democracia, este sistema imperfecto que no siempre premia a los justos.

Por último mis chaparros, no olviden que un político debe tener serenidad en la derrota y humildad en los triunfos, aunque los resultados no le favorecieron Fernando demostró que cuando la sociedad decide, el político debe acatar pues la política es sólo la posibilidad de servir a los demás.

Mis hijos, ojalá que cuando estén en edad de entender estas cosas Dios me haya dejado estar ahí con ustedes, ojalá nuestra familia haya crecido, pero sobre todo, ojalá no echen en saco roto las lecciones que marcaron mi vida y dejaron profundas huellas que siempre acompañaron mis esfuerzos por hacer de este país un México mejor. Decidí perseverar en esta tarea y sigo haciéndolo tratando de no olvidar las lecciones de ese episodio de mi vida, las comparto con ustedes porque creo que la vida me hizo privilegiado al ser testigo de la trayectoria de un político que dio testimonio ejemplar de que la política debe estar al servicio del bien común.

 

Los quiero

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5 comentarios sobre “Carta a mis pequeños Ángela y Matías

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  1. Yo estuve ahí … y fui testigo de la verdad en cada palabra aquí escrita. saludos Paco, y ánimo que hay mas trabajo que nunca!

  2. Tocayo, te felicito. Ojalá ALGUIEN recuerde así, la historia como fue, antes de que los libros oficiales vuelvan a taparlo todo. Un fuerte abrazo.

    1. ¡¡¡Claro que me gustó!!! Es la pura verdad…Ojalá que el pueblo Jalisiense recuerde éste episodio con amor y ternura de un hombre excelente…Pero tenemos Fernando para rato…personas como él se necesita, para que nos organize y juntos podámos tener un mejor futuro….Dios lo Bendiga siempre….Hoy más que nunca estaremos contigo Fernando!!!

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