Enrique Alfaro, producto del “salinismo”

Imagen

 

A propósito de la película de reciente estreno COLOSIO El Asesinato, vale la pena recordar la historia del político que en Jalisco ha venido construyendo con un discurso atractivo sí, pero lleno de mentiras e incongruencias que es necesario develar e incluso denunciar una opción política con disfraz de oveja pero que esconde una cuna de lobos. Enrique Alfaro es pupilo y discípulo de políticos priístas de triste memoria. Fue el propio Aristóteles quien denuncio su cercanía y desarrollo bajo la sombra de Alfredo “El Güero” Barba y por otro lado, Fernando Garza se encargó de recordarnos su cercanía con Raymundo Gómez Flores.

Según reportes periodísticos, José Córdoba Montoya, Jefe de la Oficina de la Presidencia en el sexenio de Carlos Salinas, fue el impulsor del Grupo Empresarial de Occidente, grupo que era encabezado por Raymundo Gómez Flores, ex senador priista y empresario que resultó beneficiado por los procesos de privatización iniciados en el Salinismo donde se hizo socio o dueño de empresas y bancos reunidos luego por él en el grupo GEO, en donde se encontraban empresas como Estrella Blanca, Casas GEO, Banca Cremi o DINA. Estas concesiones de Carlos Salinas a empresarios afines a sus intereses, terminaron generando millonarios de la noche a la mañana, el caso de TELMEX de Carlos Slim es uno de ellos.

Los negocios de Raymundo Gómez Flores lo llevaron a asociarse con personajes como el propio Carlos Cabal Peniche que terminó preso en Australia y luego fue extraditado a México para ser juzgado por los fraudes cometidos a través de su banco. Se dice también, que la cercanía de Raymundo Gómez Flores con el polémico José Córdoba Montoya, entonces Jefe de la Oficina de la Presidencia,  lo convirtió en uno de los hombres que mejor se beneficio con la privatización y luego con el famoso FOBAPROA.

Córdoba Montoya, el benefactor de Gómez Flores, es uno de los políticos más oscuros del Salinismo. Se le ha relacionado con los homicidios tanto del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo y el del candidato priista a la presidencia Luis Donaldo Colosio. Propios y extraños lo identifican como el político más perverso de la administración de Carlos Salinas. Existe la versión  de que en una reunión celebrada en Los Pinos, Córdoba Montoya bofeteó y amenazó al Cardenal Posadas Ocampo justo unos días antes que este fuera asesinado en el aeropuerto de Guadalajara. Si usted tiene la oportunidad de ver la película Colosio, El Asesinato, podrá reconocer que la caracterización de este político no dista mucho de la realidad.

Enrique Alfaro creció a la sombra de Raymundo Gómez Flores, fue su coordinador de campaña cuando Raymundo buscó el senado por el PRI. Lo sucedió al frente del organismo de formación política en el PRI Jalisco el ICADEP y se ha mantenido siempre a la sombra de este millonario hecho en el salinismo; nunca ha negado su padrinazgo pero tampoco anda por ahí presumiéndolo. Raymundo decidió luego de no alcanzar la candidatura al gobierno del estado, mantener un perfil más bien discreto que le permitió seguir impulsando la carrera de su pupilo Alfaro y aprovechar la fuerza política que este viene construyendo, todo sin desgastarse públicamente ante el PRI. Raymundo es un hombre con fuertes intereses inmobiliarios, no es casualidad que el crecimiento de este negocio esté asentado en Tlajomulco.

Con estas relaciones se entiende que uno de los hombres que aconsejó a Andrés Manuel López Obrador mantener a Enrique Alfaro como candidato en Jalisco a pesar de la oposición del perredismo local fue Manuel Camacho Solís, otro hombre del salinismo, que fue secretario de gobernación con Salinas y que disputó, al estilo priista pues, la candidatura presidencial a Colosio. Camacho Solís fue la clave en la negociación para que Alfaro alcanzara la candidatura al gobierno de Jalisco, lo defendió hasta que lo impuso.

Alfaro no es producto de un proceso ciudadano de participación. Es el resultado de su disciplina a las huestes salinistas que mantienen amplios cotos de poder político y económico tras su lealtad a Carlos Salinas y su círculo más cercano. Hay que reconocer que su discurso es atractivo, pero hay que decirlo con toda claridad, es totalmente falso. Alfaro se ha logrado con el apoyo político y económico que resulto de la corrupción en el salinismo, Manuel Camacho hoy consejero de López Obrador consiguió los acuerdos políticos para hacerlo candidato y, por otro lado, Raymundo Gómez Flores obtuvo del salinismo la complacencia para convertirse en un millonario que hoy patrocina la carrera política de Alfaro.

No se que piense usted, pero un político producto de acuerdos políticos logrados por un salinista y que se promociona con el dinero que generó otro cercano a Salinas gracias a las concesiones del ex presidente en la privatización de empresas públicas, es imposible que este libre de compromisos. Alfaro podrá seguir su cuento de que es un candidato ciudadano, pero la realidad dice que proviene de los intereses que más daño le han hecho a México en los últimos 25 años.

 

Anuncios

Un comentario sobre “Enrique Alfaro, producto del “salinismo”

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Create a website or blog at WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: