Carta a mis amigos

Imagen

Hace un par de semanas acudí a la premier de la película Cristiada, honestamente, nunca me había entusiasmado tanto la idea de ir al cine como con ésta película. Y era entendible, soy alteño, católico y amo profundamente mi tierra roja, la misma con la que moldeé a mis hijos. Además me case con una alteña, una hermosa mujer alteña.

Desde hace casi 15 años con muchos de ustedes recorrí pueblos de Jalisco conociendo a esos héroes, a sobrevivientes cristeros que nos absorbían la atención con sus relatos, con sus memorias, con sus hazañas. Con y gracias a muchos de ustedes me tatué en el alma el grito “Por Dios y por la Patria” con la misma fuerza que los jóvenes católicos lo hicieron hace casi 100 años, con el mismo objetivo, con el mismo ideal: defender a Dios y a la Patria de los autoritarios, del secularismo, de los traidores de México.

Recuerdo la gallardía de esos soldados de Cristo Rey que apenas tenían unos 15 años y ya asumían con seriedad la defensa del México católico, o la alegría en las canonizaciones de los mártires cristeros, o la intransigencia de algunas de nuestras posiciones. Éramos apenas unos muchachos y ya nos importaba la transción democrática, la paz de México, la importancia del mensaje del Papa en su Encíclica El Evangelio de la Vida o el Jubileo del 2000. Éramos unos muchachos, pero no éramos ajenos a la heridas de México, a su vocación providencial, al avance de la deshumanización en la sociedad.

Por eso la película Cristiada me pareció un buen pretexto para reflexionar que, si un día dijimos que la libertad que nos heredaron los cristeros fue nuestro ideario, no entender la misión histórica de nuestra generación en esta coyuntura de 2012 sería una omisión imperdonable. Si se los digo a ustedes es porque con ustedes fui testigo de que esos hombres y mujeres cristeros respondieron a las exigencias de su tiempo, sin restricciones, sin ambigüedades, sin excusas.

Hoy, es cierto, las condiciones de Jalisco no son siquiera parecidas a la persecución religiosa de 1926, ni la causa de Cristo Rey nos exige tomar las armas, estamos por fortuna, viviendo los alcances de una democracia, adolescente aún, pero que privilegia las libertades. Conocimos la tiranía de Calles y Obregón por los libros de nuestra biblioteca, pero ciertamente ya actuábamos de manera libre, sin restricciones, porque la libertad ya había sido conquistada a fuerza de la sangre.

Ahora, tengo una familia como algunos de ustedes, Alma me ha dado la dicha de tener dos hijos, Ángela y Matías (Ritocleto para los amigos), una familia que me ha enseñado el valor de la trascendencia. Alma siempre ha sido una luchadora, la conocí prácticamente en campaña, la conquiste en campaña y gane la elección, elegí una extraordinaria mujer. Ella me ha enseñado que más allá de las banderas y colores de partidos políticos la responsabilidad de un cristiano con la patria es ineludible. Mis hijos, aunque pequeños aún, me recuerdan cada día que mi Patria es también la de ellos, que mi México es el cimiento de su México, que mis acciones u omisiones son su futuro.

Uno de ustedes me dijo algo así como que si yo tenía puesta la camiseta de un candidato lo hacía porque de ello dependía mi futuro económico, nada me causo más sorpresa. Ustedes que son mis amigos saben que nunca he tenido amor al dinero, de ser así desde hace mucho que estuviera dedicando todo mi tiempo a hacer dinero, para eso no se necesita ser brillante, se necesita tener la firme convicción de hacer dinero y nada más. Aunque me causo sorpresa, respeto esa opinión pero creí necesario decirles a ustedes, mis amigos, porque estoy convencido de apoyar con todas mis fuerzas a Fernando Guzmán.

Decía el Papa Juan Pablo II en Memoria e Identidad, que los pueblos como las personas, tienen una vocación dada por la Providencia, de eso estoy totalmente convencido. Jalisco tiene una participación particular dentro de la vida pasada, presente y venidera de México. Fue en Jalisco donde con su lucha los católicos impidieron el avance irrestricto de los gobiernos autoritarios a principios del siglo pasado. Jalisco tiene uno de los Seminarios católicos más importantes del mundo. Fue Jalisco un estado que ha contribuido de manera determinante con la transición a la democracia y sigue apostando a la consolidación de un nuevo sistema político. Jalisco siempre ha tenido una participación especial en las luchas por la libertad, no es casualidad que un liberal le advirtiera a Juárez, “si se pierde Jalisco, se pierde la república”.

En este 2012, lo que esta en juego es más que la titularidad de un gobierno, es sin duda la definición del lugar que queremos para nuestros hijos, porque lo que se defina en esta elección marcará claramente los próximos 20 años. Lo que no hagamos para heredar a nuestros hijos el Jalisco que queremos ya no tendremos oportunidad de corregirlo o hacerlo. Por eso no he dudado un solo día que apostar con fuerza por Fernando Guzmán, es un imperativo no solo para mí, sino para todos aquellos con los que comparto ideales, experiencias de vida, razones y también la fe. Porque son mis amigos, puedo decirles abiertamente que no nos es lícito permanecer a la expectativa ante la posibilidad de que al gobierno arriben mercenarios del poder.

Fernando es un hombre de convicciones, es un hombre también de fe. Como tú y yo creé en la familia como la célula básica de la sociedad, cree que es posible construir la paz, tiene esperanza, defiende la verdad y ha demostrado que en la política la honestidad es posible. Todo esto puede sonar a retórica pero a poco ya te olvidaste de la valiente exigencia de justicia y verdad ante el cobarde asesinato del Cardenal Posadas Ocampo, o de su firmeza y efectividad ante la delincuencia organizada que por mucho tiempo azotó a Jalisco. Fernando ha demostrado ser de una pieza y no amedrentarse ante un canalla como Carlos Salinas, sus cuestionamientos al ex presidente, hoy detrás de Enrique Peña Nieto, han tenido sus consecuencias pero no se ha amedrentado ante estos capos de la política.

Fernando es un hombre congruente, vive como piensa. Ser religioso en nuestra cultura secularizada lo señalan como un error, pero si recuerdas lo que aprendimos juntos es una característica invaluable en un hombre de carácter. Fernando es fruto de la cultura del esfuerzo, no es un junior, nosotros aprendimos a trabajar desde muy jóvenes, y siempre hemos reconocido a un hombre de trabajo, quien no recuerda a Moy presumir sus hazañas con los “caleros”, o a Rodo la disciplina que le exigía Don Rodolfo en el taller, o a Mario y sus dificultades con el “huizache”. Fernando es un hombre que comenzó en las luchas cívicas y sociales, con respeto y admiración leíamos y nos empapábamos de las tareas que Anacleto y Miguel hacían en la Unión Popular, en las Cajas Populares o en su profesión de abogados y decíamos que haríamos tanto o más que ellos. Fernando es un hombre serio, responsable, exigente y de firmeza en su trabajo, Don Chava siempre nos enseñó que un hombre debe ser serio, responsable y cumplir sus compromisos, si alguien ha demostrado serlo, merece nuestra consideración.

Por eso estoy con él, porque no se con que cara le diría a mis hijos Ángela y Matías que vi en el televisor que un político como Aristóteles corrupto, deshonesto, con vínculos con la delincuencia organizada, que así como decía una cosa decía otra, que violentaba a sus opositores, llegó al poder porque nadie hizo nada por impedirlo. Porque si Fernando Guzmán acuñó los valores para ser rey y pasó su personalidad por la fragua y las herramientas para ser rey, debo no solamente confiar sino respaldar su proyecto. Porque si aprendimos que la libertad no tiene precio, no debemos permitir que arribe al poder Aristóteles Sandoval, un hombre que detesta la verdad y la libertad.

Amigos, aunque han pasado años en que no montamos una obra de teatro, ni compartimos una lectura, ni conversamos con un viejo ranchero que enfrentó a Calles, estoy seguro que aún resuena en su conciencia la necesidad de defender con heroísmo la libertad. El tiempo no borra lo que se borda en el alma, siempre he creído que nuestra lucha era de por vida, que aunque éramos sólo unos muchachos la vida nos aguarda aún muchas batallas, esta es una de ellas, la de la libertad, la democracia y la del Jalisco que queremos. No se trata de el triunfo de un partido, se trata de la defensa de lo conquistado, de evitar la regresión autoritaria, de no caer en la trampa de los políticos demagogos.

Los signos de los tiempos nos están llamando a la lucha, pero ahora no será sólo una aventura, será la respuesta del deber para con nuestros hijos y nuestras esposas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Create a website or blog at WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: