Alfaro, Fernando y Aristóteles: en la línea de salida

En los últimos días la pasarela de candidatos por el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPCJ) acaparó las notas de la política local en los medios de comunicación. En medio de la veda electoral, son estas apariciones las que llaman la atención de los medios para ir calentando motores ante una campaña electoral a escala nacional y con una estratégica contienda por el Gobierno de Jalisco. Analizar con cuidado como arrancan permite observar asuntos de total relevancia.

Aristóteles, su nerviosismo

Aristóteles Sandoval, candidato del revolucionario institucional (PRI), apareció vestido de blanco, como si fuera a ir a cargarse de energía a los Guachimontones. Él y los liderazgos priistas que lo acompañaron sonreían nerviosamente, como si algo les preocupara. Luego, el discurso: “Lo que necesitamos no son más divisiones ni más violencia, no vamos a admitir violencia verbal, descalificaciones; hacemos el llamado a la propuesta, al debate”. Y en automático se asoma qué es lo que preocupa, lo que hace que luzca nervioso, no poder mas que esperar que los de enfrente arremetan con el cuestionable pasado, porque como dicen por ahí, uno no es lo que es, sino lo que ha sido y en la dimensión del “ha sido”, se encuentran desde presuntas amistades con narcotraficantes hasta graves acusaciones de corrupción en su administración.

Aristóteles se coloca en la linea de salida tras una designación de la dirigencia nacional del PRI. Desde la autoritaria designación, se presentó una seria crisis en la militancia local que aún no terminan por resolver. Acusaciones van y vienen, la incapacidad de conciliar intereses de los priistas y la distribución de espacios en el congreso cual si fueran cuotas, como la del hoy dirigente estatal del PRI, Rafael González Pimienta, y la de la regidora Gloria Rojas, la misma con la que en noviembre de 2010, el hoy candidato viajo a las Vegas, Nevada, a un viaje de placer pués no llevaban representación oficial alguna, hacen evidente que las malas decisiones  siguen haciendo mella en la unidad del partido que lo postula.

Parece no estar tranquilo, le preocupa algo. Su estrategia ha sido el nerviosismo, está proyectándose como un candidato que alienta a la propuesta pero que no esta dispuesto a hablar, ni dejar hablar, de lo que parece una cuestionable trayectoria y un oscuro pasado.

Fernando Guzmán, unidad y liderazgo

Fernando Guzmán parece el mas sereno de los candidatos. A diferencia de todos los demás, él resultó electo en un proceso abierto a la ciudadanía, no es producto de una designación, negociación o acuerdo de las cúpulas enquistadas en los partidos. Es el resultado de ganar una elección abierta a la ciudadanía, aunque al principio Petersen decidió esperar a la resolución de un Tribunal, finalmente se sumó públicamente a Guzmán, lo que anuló las fracturas internas.

Con una amplia experiencia en la labor de gobierno, Fernando refleja la serenidad que da la experiencia de una trayectoria política amplia y sin cuestionamientos, sin esquizofrenias, con éxitos electorales, pero también con el aprendizaje de quien pospone un proyecto político cuando no favorece el resultado.

Su registro ante el IEPCJ comunicó dos cosas de manera contundente, el liderazgo del candidato y su capacidad de fortalecer la unidad del partido Acción Nacional (PAN). Parece ser hasta hoy, el candidato que mejor ha procesado los conflictos propios de un proceso de selección interna y eso a estas alturas es muy valioso para el arranque. Ha demostrado la capacidad de sumar a su proyecto a quienes aspiraron a la misma candidatura, a los ciudadanos sin militancia partidista que están con él y salieron a votar por él en su pre campaña y además, parece confiar que las encuestas son solo una fotografía y no algo determinante.

Enrique Alfaro, la crisis y demagogia

Alfaro se colocó como un candidato competitivo tras su alianza con el PRD, PT y Movimiento Ciudadano. Su candidatura parecía tener las tablas suficientes para dar a la izquierda un candidato competitivo. Todo era de ensueño hasta que, por esas casualidades que de pronto sorprenden, la jugada política y mediática más importante en su estrategia, perdió contundencia al verse rebasada por las noticias de los bloqueos de narcotraficantes en Guadalajara. Alfaro rompía con la alianza para alejarse públicamente de la deleznable reputación de Raúl Padilla López y su PRD. El rompimiento fue drástico pero mediáticamente apenas repercutió y en el electorado paso de noche.

Decidió ir solo con Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) y el Partido del Trabajo.  Organizó un mitin para oficializar ante los simpatizantes y militantes de Movimiento Ciudadano y Partido de Trabajo el nuevo rostro de su candidatura y pospuso su registro ante el IEPCJ para después. El problema es que Alfaro se obligó con esta nueva alianza, a cobijarse de personajes tan deleznables como Padilla (con el que puso tierra de por medio), con reputaciones dudosas y caras del viejo regimen.

Su toma de protesta es una de las caricaturas que a mi juicio, pone en evidencia la núla calidad ciudadana de su candidatura al Gobierno de Jalisco. Vino hasta Guadalajara para darle su “bendición” y tomarle protesta como su candidato el cuestionado dirigente del Partido Movimiento Ciudadano (antes Convergencia, recuerda usted eso de naranja, naranja…) el también ex priista Dante Delgado que como Padilla, tiene un oscuro pasado. Este personaje fue gobernador de Veracruz por cuatro años, tiempo suficiente para cometer delitos de peculado por más de 450 millones de pesos, estuvo preso, nunca pudo probar su inocencia, está libre tras la “prescripción del delito”, una artimaña legal de sus abogados para sacarlo de la carcel después de más de un año en prisión, aunque el delito que se le imputó fue probado.

La pérdida de sensibilidad de Alfaro para permitir que personajes tan oscuros y representativos de las viejas formas de hacer política en México se le aparezcan protagonizando su campaña, denotan la crisis por la que él y su equipo están pasando. Su discurso se esta vaciando de claridad y llenando de demagogia. Las encuestas y las simpatías irán poniendo en su lugar al pragmático y cada vez más confundido Enrique Alfaro.

Si nota que no me ocupo de Fernando Garza es porque finalmente entró de relleno a la contienda y parece dejar en una penosa situación a los simpatizantes y militantes de la izquierda jalisciense, elegir entre un ex panista (Fernando Garza) y un ex priista (Enrique Alfaro) seguro no ha de ser para presumir.

Del PANAL, el partido de la maestra Gordillo, le puedo decir que tienen una propuesta mediocre.

Así se colocan tras la linea de salida, con contrastes suficientes para ir valorando lo que será esta campaña del 2012, una campaña de contrastes, donde la reflexión es obligatoria, donde México se juega la regresión o la posibilidad de avanzar hasta la necesaria consolidación y en este contexto, la de Jalisco es en términos electorales la más importante de las contiendas electorales en el país.

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